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Lady Gaga da el salto en la Super Bowl 2017

Sin referencias a Trump, pero reclamando una nación “con libertad y justicia para todos”, la cantante apabulla con la solvencia de su voz y una evidente mejora en su baile y puesta en escena

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Habían sido muchos los rumores sobre cómo arrancaría Lady Gaga su espectáculo en el intermedio de la Super Bowl. Se había dicho que aparecería en el techo del estadio y que para ello se había producido una ardua negociación con abogados y aseguradoras. Incluso que un ejército de drones portaría a la diva desde el cielo, para lo que se tendría que haber pedido permiso a aviación y hacer una excepción al protocolo de seguridad. Ambos eran ciertos en parte.

Lady Gaga apareció sola en la cubierta del NRG Stadium de Houston entonando el God Bless America mezclado con algunas líneas de This Land is Your Land, una oda antirracista de Woody Guthrie, mientras en el cielo decenas de drones se iluminaban recreando un firmamento estrellado con los colores azul y rojo de la bandera estadounidense. Gaga terminaba el tema despejando la otra gran duda: si diría algo de Donald Trump. La diva prefirió obviar las referencias directas al presidente, pero soltó un “amo América, una nación de libertad y justicia para todos” antes de lanzarse volando en picado hacia el escenario sobre el césped.

Vestida con un body con pedrería y hombreras enormes de Versace, Lady Gaga arrancó con uno de sus primeros éxitos, Poker Face. La firma elegida por la cantante había sido uno de los pocos detalles que se pudo adivinar horas antes de la actuación gracias al Instagram de Donatella. En un vídeo publicado horas antes, la diseñadora anunciaba que se dirigía en un avión privado a Houston, “donde hay un ambiente increíble porque mi amiga Lady Gaga actúa allí. Va a ser una fiera, solo esperad y veréis”. Gaga se mostró feroz desde el mismo instante en que tomó tierra. Lo hizo subida a una de las torres del escenario, decidida a no guardarse nada para después. Sobrada de voz en directo mientras hacía piruetas suspendida en el aire descendiendo a la plataforma principal. Ese fue uno de sus mayores aciertos, conseguir superarse en aquello en que han recibido más críticas sus espectáculos, las coreografías y la capacidad de la neoyorquina para ejecutar números de baile con limpieza y precisión.

Anoche Lady Gaga dio un paso adelante en este aspecto. Lo demostró en la ejecución de Born This Way, el segundo tema del show. Segura, en algún momento exagerada en la energía de sus movimientos pero impecable interpretando uno de sus grandes himnos, dedicado a los diferentes, a los raros. Siguió Telephone, el hit que cantó en 2009 a dúo con Beyoncé, pero anoche sola. Otra de las buenas decisiones de Lady Gaga para su Super Bowl: protagonizar el intermedio, para bien o para mal, sin necesidad de apoyo o acompañamiento de ningún otro artista, influencer o DJ de moda. Irónicamente en Just Dance, Gaga dejó de bailar, y con una chaqueta dorada llena de incrustaciones y tachuelas, se sumergió entre el público.

La artista dio prioridad absoluta a su primera etapa, la más gloriosa, la de sus álbumes The Fame Monster y Born This Way. Ignoró por completo su penúltimo álbum, Artpop, y de Joanne, su último trabajo, solo interpretó la balada Million Reasons. Al piano Lady Gaga volvió a dejar patente la fiabilidad de su instrumento vocal. Por momentos parecía faltarle el aliento pero una y otra vez llegaba sin problemas a cada nota. Rubricó el momento más emotivo del show saludando a sus padres, antes de cerrar con su gran éxito, Bad Romance. Con su estilismo transformado en el de una jugadora de fútbol americano, Lady Gaga no arriesgó en el número final, aunque tampoco era necesario. Anoche todo fueron buenas noticias para ella. Brilló en la que había calificado como “la actuación más importante de mi vida”, y los Patriots de Nueva Inglaterra, el equipo en el que desde el futbolista estrella hasta el propietario son seguidores y amigos personales del presidente Trump, perdían con bastante distancia ante los halcones de Atlanta en el momento en que ella se encaramaba al tejado del estadio más visto del mundo.

Tras finalizar su actuación, Lady Gaga lanzó una noticia esperada: las fechas de su gira mundial que empezará el 1 de agosto en Vancouver (Canadá). Joanne World Tour traerá a la cantante al palau Sant Jordi de Barcelona el próximo 22 de septiembre, su primera parada europea y donde ya actuó con su gira anterior de 2014. Las entradas para el concierto de la capital catalana saldrán a la venta el próximo viernes 10 de febrero. Entre las paradas europeas de la cantante, también están París, Zúrich, Hamburgo, Berlín y Colonia.

Fuente: el pais

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